notesp
Mostrando entradas con la etiqueta Constellation. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constellation. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Prueba DM-2

Aún dentro del marco de los presupuestos aprobados previamente para el programa Constellation, la NASA y la empresa ATK han llevado a cabo una nueva prueba con una versión de cinco segmentos del motor sólido empleado como acelerador de la lanzadera espacial, y que debía usarse en la primera etapa del cohete Ares-I. Este último no parece que vaya a volar en un futuro cercano, pero algunas de las pruebas previstas para su desarrollo sí se están llevando a término porque ya estaban aprobadas y listas, y porque el sistema tiene otras aplicaciones. La prueba del motor, llamada DM-2, se produjo el 31 de agosto y duró dos minutos. Hasta 760 instrumentos se ocuparon de medir su funcionamiento y rendimiento. Previamente al encendido, se enfrió el motor para verificar su actuación en un escenario de bajas temperaturas y condiciones extremas. El ensayo se desarrolló perfectamente y ahora los ingenieros examinarán las mediciones realizadas. El sistema podría emplearse en un hipotético lanzador pesado de la NASA. El motor se diferencia de los aceleradores del transbordador espacial en varios aspectos. Además de un quinto segmento, que lo hace más largo y capaz de producir un mayor empuje, dispone de una garganta de mayor diámetro en la tobera, además de un mejor sistema aislante. Las carcasas empleadas han volado colectivamente al espacio en 59 misiones del Shuttle, la primera vez durante la STS-3. (Foto: NASA)

DM-2

viernes, 7 de mayo de 2010

Primera Prueba en Vuelo de Aborto de Misión Para la Cápsula Orion

La NASA sigue llevando a cabo algunos de los ensayos que tenía programados relacionados con el cancelado programa Constellation. El plan de Obama está encontrando una notable oposición y la agencia aún no tiene la autorización del Congreso para cerrarlo definitivamente. Y dado que ahora parece que la cápsula Orion podría acabar siendo construida como vehículo en dirección a la estación espacial internacional, algunas de las pruebas resultan oportunas, como la llevada a cabo el 6 de mayo y que consistió en un ensayo general del sistema de aborto en vuelo. En esta ocasión, el citado sistema se ensayó desde el suelo, y consistió en el encendido de los motores de la torre de emergencia, que alejaron a una cápsula simulada para ponerla a salvo de un supuesto accidente durante el despegue. El procedimiento se desarrolló de forma totalmente normal, y la Orion, una vez separada de la torreta y su escudo, abrió sus paracaídas y aterrizó de forma segura a menos de 2 km de distancia del punto de despegue. El experimento, llamado Pad Abort 1, se inició a las 13:00 UTC, desde el White Sands Missile Range, en New Mexico, y duró 135 segundos en total. La nave alcanzó 1,2 km de altitud y envió telemetría sobre su comportamiento y el del sistema de emergencia. Dicho sistema podría aplicarse en el futuro en la propia Orion, o en otros vehículos tripulados, gubernamentales o privados. Su funcionamiento es a la vez sencillo y complicado. Una vez enviada la señal de aborto, la torre activa un motor sólido muy potente, capaz de arrancar la cápsula de la zona de peligro. Funciona durante seis segundos, pero con su máximo empuje centrado en los primeros 2,5 segundos. En apenas 3 segundos, la nave alcanza una velocidad de 700 km/h, y después, sigue acelerando hasta los 860 km/h. Un motor adicional de desplazamiento se activa tras la ignición principal para mover la cápsula lateralmente. Consta de 8 toberas y su empuje es variable para permitir una orientación controlada durante el ascenso y después del apagado del motor de aborto. Otro motor expulsa la torre después de su funcionamiento, permitiendo la apertura de los paracaídas, que posibilitan un aterrizaje seguro a 25 km/h. Los ingenieros se dedicarán ahora a examinar la telemetría y los componentes utilizados. (Foto: NASA)


lunes, 22 de marzo de 2010

Ensayo Para la Torre de Emergencia de la Orion

Aunque el programa Constellation está oficialmente cancelado, siguen produciéndose pruebas tecnológicas enmarcadas en él. La empresa ATK efectuó el 17 de marzo el segundo de los ensayos del sistema de motores de desviación que debería haberse utilizado en la torre de emergencia de la cápsula de Orion. La prueba fue un éxito y da luz verde a la realización de otra más compleja, llamada PA-1 (Pad Abort), que contemplará el uso efectivo, desde el suelo, de una de estas torres unida a una maqueta de la cápsula. La NASA quiere demostrar que es posible arrancar una de estas cápsulas de la nariz de su cohete en caso de que algo vaya mal con él, durante el despegue. Los motores probados el 17 de marzo son de combustible sólido y se ocuparán de desplazar a su carga hacia la dirección adecuada. Complementan al motor principal, que se ocupará de arrancar a la nave de su posición y alejarla verticalmente. Aunque la cápsula no se construya, el sistema de aborto es interesante porque podría adaptarse a otros vehículos, incluso comerciales, ya que este sistema es uno de los puntos más difíciles en la ingeniería de una nave tripulada e implica una gran inversión y una larga serie de pruebas para garantizar la seguridad de los astronautas en caso de accidente. (Foto: ATK)


martes, 2 de febrero de 2010

Cambio de Rumbo Para la NASA

El Presidente Obama presentó el 1 de febrero su solicitud de presupuesto para la NASA para el año fiscal de 2011. En él, pide un incremento de aproximadamente 1.000 millones de dólares, pero también la reforma casi total del programa tripulado. Dicha reforma incluye la prolongación de la utilización de la estación espacial internacional hasta al menos 2020 y la cancelación completa del programa Constellation. Es decir, la NASA, según mandato del Presidente, debe abandonar a corto y medio plazo cualquier intención de explorar con astronautas más allá de la órbita terrestre, lo que implica el cese de todas las actividades alrededor del diseño de los cohetes Ares-I y V, e incluso de las naves Orion (cápsula tripulada) y Altair (módulo de alunizaje). De hecho, Obama está pidiendo un cambio de paradigma para la agencia, ya que en su propuesta de presupuesto se está ordenando a la NASA a que deje en manos de la industria privada el desarrollo de los futuros medios estadounidenses de lanzamiento de personas al espacio. Ante dicha situación, se han empezado ya a levantar voces a favor y en contra de la decisión, que tendrá lógicamente consecuencias para el futuro. Pero hay que tener en cuenta que el presupuesto deberá ser aprobado por el Congreso, lo cual está lejos de ser seguro, ya que el cambio de rumbo afectará grandemente a cómo se hacían las cosas hasta ahora, y muchos congresistas y senadores no están de acuerdo con él. El anuncio confirma los rumores que corrían durante los últimos días en los medios de comunicación, y de hecho presenta una situación aún más compleja, ya que si bien casi todos los analistas daban por hecho que Obama cancelaría los cohetes Ares, creían que al menos continuaría el desarrollo de la cápsula Orión, como sucesora de los actuales vuelos de la lanzadera espacial, cuya última misión está programada para el próximo mes de septiembre. En lugar de ello, no se prolongará la vida del Space Shuttle y se desestima sustituirlo por el Orion, de modo que los Estados Unidos se quedarán sin medios propios de acceso al espacio para sus astronautas. Con la estación espacial a punto de ser completada, se impone por otro lado la lógica y la NASA apoyará su continuidad (en peligro según el plan anterior, que no disponía de fondos suficientes para financiar a un tiempo el complejo orbital y el retorno a la Luna). Pero para poder viajar hacia la ISS, los astronautas estadounidenses deberán viajar a bordo de cápsulas rusas Soyuz, para lo cual la NASA deberá pagar unos 50 millones de dólares por asiento. Las razones para este cambio de dirección son diversas, pero básicamente se centran en el elevado coste del programa Constellation, y la imposibilidad de financiarlo de forma adecuada para evitar que siga aumentando su factura y los retrasos se acumulen. Su cancelación, sin embargo, deja 9.000 millones de dólares invertidos en el limbo: la torre de lanzamiento de los cohetes Ares, en construcción en el centro espacial Kennedy y que hace pocos días vio colocada su última pieza estructural, se quedará pues sin uso y probablemente será desmantelada. Con un programa Constellation insostenible (porque precisaría un aumento de los presupuestos de más de 3.000 millones de dólares anuales, y el sacrificio de otros proyectos en marcha), Obama ha decidido que la NASA ya no debe tener un nuevo programa tripulado concreto entre manos, uno con un objetivo (la Luna, Marte...), y trabajar para hacerlo posible, sino que la agencia debe dedicarse exclusivamente a desarrollar tecnologías innovadoras para que, cuando llegue el momento, puedan servir para allanar el camino hacia alguno de estos objetivos. Es decir, en vez de reutilizar conceptos probados (Apolo, Shuttle), que maximicen las posibilidades de éxito para alcanzar un destino, los ingenieros deben desarrollar tecnologías que conviertan en más realista una iniciativa de este calibre. Por ejemplo, la NASA financiará una serie de proyectos de desarrollo puramente tecnológicos, que incluirán misiones de prueba, y que ya no tendrán la ciencia como prioridad. Se diseñarán sistemas para almacenar combustible en órbita y transferirlo a otras naves espaciales, se mejorarán los sistemas de soporte vital de los vehículos tripulados, se invertirá en nuevos motores de propulsión, se trabajará en un diseño de cohete pesado, etc. Incluso se lanzarán sondas de aterrizaje hacia la Luna para demostrar técnicas de explotación de los recursos locales, o robots mucho más sofisticados que los de ahora. La NASA ya ha anunciado contratos a varias empresas para que investiguen en todo ello. La agencia debe garantizar con su apoyo que las compañías privadas puedan ser las que a partir de ahora, y con la debida seguridad, ofrezcan el medio de transporte para los astronautas americanos, y que puedan hacerlo lo antes posible. Con su presupuesto, Obama ha escuchado las conclusiones del comité Augustine, que señalaban la inviabilidad del programa Constellation, pero no ha adoptado ninguna de las alternativas propuestas, ni siquiera aquella que parecía más probable. Los números para los próximos 5 años muestran una media de unos 20.000 millones de dólares para la NASA. Cancelado el programa Constellation, que aún se llevará bastante dinero debido los compromisos de cierre contractual con las empresas privadas, la NASA dedicará 7.800 millones de dólares durante cinco años para demostrar nuevas tecnologías, 3.100 millones para conceptos de propulsión y materiales para un nuevo cohete pesado, y 3.000 millones para misiones precursoras automáticas (a la Luna, asteroides, puntos de Lagrange, etc.), que identifiquen futuros objetivos a los que pueda acceder el Hombre. Para lograr todo esto, la agencia pondrá en marcha misiones de 400 a 1.000 millones de dólares que permitan demostrar tecnologías como el almacenamiento y transferencia de combustible en órbita, técnicas avanzadas de encuentro espacial automático, sistemas cerrados de soporte vital, módulos inflables, etc. También se prepararán misiones de menos de 100 millones de dólares para demostraciones de tecnologías como propulsión avanzada o uso de recursos, y se lanzarán sondas de menos de 800 millones de dólares para explorar/demostrar dichas tecnologías en la práctica. Como es natural, el personal de la agencia en los diversos centros, se pregunta cómo les afectará el cambio, y que ocurrirá con las actuales infraestructuras. Sin la lanzadera espacial, estructuras históricas, como las rampas de despegue o los edificios de ensamblaje, se quedarán sin trabajo inmediato. Por otro lado, los astronautas aún van a tener, gracias a la prolongación de la presencia de la NASA en la estación orbital, una serie de misiones en perspectiva, pero si van a ser las compañías comerciales las que se dediquen a transportar astronautas al espacio, los actuales pilotos de la lanzadera espacial posiblemente van a tener que pasar al sector privado. Se propone que las compañías privadas puedan ofrecer soluciones para el lanzamiento de astronautas a la estación a partir de 2016, o quizá antes. Pero eso implica hacer más seguros los cohetes actuales e invertir en los proyectos en marcha (como el Dragon de SpaceX). Los analistas, además, se hacen varias preguntas. Si la NASA se dedica ahora a generar tecnología de uso general para futuras misiones, sin que se sepa cuáles serán éstas y si serán o no aprobadas, se corre el peligro de que no sean utilizadas jamás o que, cuando se necesiten, vuelvan a estar obsoletas. La NASA ha anunciado que abrazará en lo posible la cooperación con otros países, pero hay que cuestionarse si ahora deberán ser éstos los que marquen los objetivos a llevar a cabo. Y lo más importante, ¿volverá a cambiar el paradigma el próximo Presidente de los Estados Unidos? (Foto: NASA)


viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Y Después del Ares I-X?

Transcurridos varios días desde el exitoso vuelo experimental Ares I-X, la NASA ha empezado a evaluar los resultados y a pensar qué hacer después. El plan de vuelos contempla una nueva prueba llamada Ares I-Y, pero ésta se ha visto retrasada continuamente durante los últimos tiempos, hasta marzo de 2014, debido a las dificultades presupuestarias y técnicas encontradas. Ahora, los ingenieros están valorando si no sería mejor cancelarla definitivamente, y sustituirla por otra que pudiera volar en 2012 como muy pronto. Los resultados que podrían obtenerse de la Ares I-Y podrían llegar demasiado tarde para ser útiles en el diseño del cohete. Además, su configuración original podría no ser representativa de lo que se necesita. Por eso, la NASA podría preparar una nueva misión llamada Ares I-X Prime, que ya incorporaría el motor de cinco segmentos, y que serviría para obtener más información en base a las conclusiones entregadas por su antecesora. En todo caso, sigue pendiente la decisión que tome la Casa Blanca sobre el futuro del programa, que aún podría cancelarlo por completo. (Foto: NASA/Sandra Joseph y Kevin O'Connel)


viernes, 30 de octubre de 2009

Informe Ares

La recuperación del motor de la misión Ares I-X ha permitido descubrir daños en la carcasa exterior que indican el despliegue incorrecto de al menos uno de los tres paracaídas rediseñados para esta misión. En efecto, parece que uno de ellos no llegó a abrirse del todo, lo que provocó una caída algo más rápida sobre el océano. El golpe abolló claramente la carcasa del motor, en concreto, en su zona baja. Aunque el motor era parecido al utilizado en los aceleradores sólidos del Space Shuttle, los paracaídas han sido rediseñados, ya que la primera etapa del Ares-I tendrá cinco segmentos y no cuatro, por lo que la carcasa gastada pesará más y además caerá desde mayor altitud. La misión Ares I-X debía probar estos nuevos paracaídas. Aunque aún no se ha dado una respuesta oficial, la no apertura de uno de ellos pudo afectar también a otro, al ser empujado contra él por las fuerzas del viento. Los ingenieros deberán estudiar qué ha pasado, como también deberán intentar comprender por qué la maqueta que simulaba la etapa superior y la nave Orion no continuó de forma rectilínea cuando se separó el motor. En condiciones reales, el motor de la segunda etapa se hubiera encendido empujando al conjunto hacia adelante, pero si en una misión tripulada éste fallara, una pérdida de control como la observada hubiera podido tener consecuencias para la recuperación de la tripulación. Aunque no se aprecia nada en el video, no se descarta que la razón del comportamiento anómalo fuera un contacto breve entre el motor al ser separado y la etapa superior, lo que obligaría a tomar medidas. (Foto: NASA)

Ares I-X

jueves, 29 de octubre de 2009

Informe Ares

El segundo intento de lanzamiento de la misión Ares I-X se llevó a cabo con éxito notable. Aunque durante el inicio de la ventana de oportunidad todo parecía sugerir que la meteorología volvería a impedir la partida, lo cierto es que a apenas media hora del cierre de ésta se encontró por fin en la capa nubosa el hueco adecuado para efectuar el despegue. El vuelo, que ha costado 445 millones de dólares y que empezó a prepararse hace casi cuatro años, tenía como objetivo probar la aerodinámica del Ares-I en la atmósfera, así como medir otros muchos parámetros durante la sucesión de eventos (maniobra, separación de la etapa de propulsión, paracaídas, etc.). Tal y como fue concebido, el Ares I-X debería ser sólo la primera de una serie de misiones que sirvieran para poner en servicio el sistema de transporte de la futura cápsula tripulada Orion, sustituta de la actual lanzadera espacial. El estado de revisión del programa Constellation, sin embargo, no permite afirmar con seguridad que el desarrollo del sistema Ares vaya a continuar. En todo caso, la NASA recibió la autorización para proceder con el vuelo, teniendo en cuenta su naturaleza experimental y la probable obtención de valiosos datos. Deberán ser ahora los ingenieros quienes extraigan la verdadera utilidad de él. Si esta información podrá ser aplicada al Ares-I o no, es algo que queda por ver. Mientras tanto, la agencia puede sentirse satisfecha de la misión. El vehículo despegó a las 15:30 UTC y de inmediato inició su plan de maniobras. La primera consistió en una ligera desviación de la tobera del motor para posibilitar apartarse lo antes posible de la torre de lanzamiento 39B. Superó la plataforma en apenas 6 segundos. El cohete, compuesto por un motor sólido RSM-91A de cuatro segmentos, el mismo que el de los aceleradores de la lanzadera espacial, aunque con alguna variante en el combustible utilizado y en la estructura de la tobera, ascendió sin dificultades y funcionó durante los dos minutos previstos. Agotado el combustible a unos 130.000 pies, se activó la secuencia de separación respecto a la maqueta instalada sobre él, que incluyó el funcionamiento de unos motores laterales para impartir un movimiento de bamboleo sobre la primera etapa, ayudándola a frenar y a distanciarse de su carga. Lo más sorprendente en este instante fue que la maqueta superior no siguió ascendiendo de forma rectilínea, como se preveía, sino que también empezó a derivar lateralmente. No parece que ambas estructuras llegaran a contactar, sin embargo. En una misión completa, se hubiera puesto en marcha el motor de la segunda etapa y el vuelo de la Orion hubiera proseguido hasta la órbita. El conjunto, en esta ocasión, alcanzó un apogeo de unos 46 km. Las cámaras instaladas a bordo permitieron ver la apertura de los paracaídas de la etapa de propulsión, que finalmente descendió hasta el Atlántico, 6 minutos después del despegue, donde permaneció flotando hasta que fue recuperada por los barcos de rescate. La maqueta, por su parte, se precipitó como estaba previsto hasta el mar, donde se hundió. Los ingenieros recibieron vía telemetría los datos de los 700 sensores instalados a bordo, información (temperaturas, vibraciones, presiones, cargas, etc.) que será analizada durante las próximas semanas. Se espera que dicha información ayude, si es el caso, a mejorar el diseño del Ares-I y a construir un vehículo seguro para transportar astronautas hasta el espacio. Durante los próximos meses, y en función de las decisiones que se tomen respecto al programa, la NASA tiene ya programadas otras pruebas, como el ensayo de la torre de emergencia de la capsula en primavera. Pero, si bien la Orion parece probable que se materialice, el Ares-I podría acabar siendo cancelado y sustituido por otro sistema. El éxito de la Ares I-X podría tener alguna influencia en la decisión, aunque todo dependerá de lo que la administración Obama esté dispuesta a gastar en el programa tripulado de la NASA. (Foto: NASA)


miércoles, 28 de octubre de 2009

Informe Ares

El primer intento de lanzamiento del nuevo cohete Ares I-X tuvo que posponerse 24 horas debido a la escasa colaboración de la meteorología en la península de Florida. A pesar de todo, el personal encargado del despegue tuvo varias oportunidades, aprovechando pequeños resquicios en la capa nubosa, de proceder con él. La principal preocupación era que el rozamiento del cohete con el vapor de agua de las nubes pudiese cargarlo con electricidad estática, dificultando las comunicaciones o produciendo descargas peligrosas para los sistemas. Los preparativos avanzaron de forma prácticamente normal en cuanto al cohete, y la cuenta atrás se detuvo, como estaba previsto, en T-4 minutos, a la espera del momento más adecuado. Se produjeron algunos retrasos imprevistos, como el debido a la entrada de un barco en la zona de influencia de la misión sobre el océano, que se solucionó de forma bastante rápida, o la retirada de la protección de los sensores en la cúspide del cohete, colocada en su lugar en el hangar de ensamblaje y sujeta sólo por unas tiras de velcro, las cuales parecieron durante un tiempo no querer desengancharse del todo (se utilizó para ello un cable manipulado a distancia). Estos preciosos segundos perdidos arruinaron el primer intento serio de lanzamiento, cuando la cuenta atrás se reanudó y tuvo que ser detenida menos de 3 minutos antes de la partida. La dirección del departamento meteorológico calculó que las condiciones adecuadas para el despegue no estarían ya disponibles en el segundo cero. Se aseguró el cohete y se colocó el reloj de nuevo en T-4, a la espera de determinar otras ventanas de oportunidad entre las nubes que pasaban sobre el centro espacial Kennedy. Pero a partir de ese momento, la situación empeoró, con otros factores en juego. Cuando parecía que se acercaba un hueco en el cielo, los vientos en superficie eran demasiado fuertes, o viceversa. El Ares I-X tenía una ventana de lanzamiento de 4 horas, y la dirección del programa decidió suspender los intentos una media hora antes de cerrarse ésta, ante la imposibilidad de que las condiciones mejoraran sustancialmente. El director de vuelo anunció un nuevo intento para el miércoles 28 de octubre, de nuevo con una ventana de cuatro horas y unas previsiones meteorológicas algo mejores (un 60 por ciento de posibilidades). Sin embargo, durante la noche llovió y hubo al menos cuatro impactos de rayos cerca de la zona de despegue (el más cercano a medio kilómetro). Los ingenieros reiniciaron la cuenta atrás con una vigilancia especial en los subsistemas que podrían haberse visto afectados. El pronóstico de tiempo favorable volvió a reducirse hasta un 40 por ciento. (Foto: NASA TV)


lunes, 26 de octubre de 2009

Informe Ares

La dirección del programa dio definitivamente el visto bueno al lanzamiento del cohete Ares-I-X de la NASA, que quedaba así programado para las 13:00 UTC del 27 de octubre. La meteorología prevista, sin embargo, otorga sólo un 40 por ciento de posibilidades de que haga buen tiempo, en parte porque los ingenieros decidieron añadir en la ecuación las posibilidades de que el vehículo acumulara electricidad estática durante el ascenso debido a las condiciones atmosféricas. Ello podría provocar la aparición de actividad eléctrica y que el cohete sufra daños debido a un rayo. Los sistemas, pues, están listos, y todo queda en manos de las previsiones del tiempo, que podrían obligar, en el peor de los casos, por seguridad, a un retraso de 24 horas. La ventana de lanzamiento durará unas 4 horas. (Foto: NASA)


viernes, 23 de octubre de 2009

Presentado el Informe Definitivo del Comité Augustine

El comité Augustine, encargado de examinar la situación actual y futura del programa tripulado estadounidense, presentó el 22 de octubre su informe definitivo. No se desvela en él nada que no haya sido anunciado previamente, cuando se dieron a conocer las conclusiones principales de la investigación. La presentación coincide con los preparativos finales para el lanzamiento del prototipo experimental del cohete Ares-I por parte de la NASA, misión que el comité desea que tenga éxito porque de él podrán obtenerse informaciones muy útiles para el futuro. Sin embargo, Augustine se reafirma en su conclusión de que el retorno del hombre a la Luna e incluso la sustitución de la actual lanzadera espacial dependen del dinero disponible, y que éste, actualmente, no es suficiente. Según el comité, el Ares-I, y con él la nueva cápsula Orion, no podrán estar listos antes de 2017, frente a las estimaciones de la NASA que hablan de 2015. Por tanto, si la agencia abandona la estación internacional en 2015, según algunos planes actuales, el Orion podría no tener ningún lugar al que ir cuando esté listo. Peor aún, la NASA tendría que esperar entonces todavía varios años para disponer del Ares-V y de la infraestructura necesaria para ir a la Luna, de modo que la cápsula Orion tendría poco trabajo que llevar a cabo. Queda claro pues que la NASA necesita 3.000 millones de dólares anuales más para hacer realidad el programa Constellation. De lo contrario, la NASA debería modificar sus planes. El comité ha examinado varias alternativas, pero no realiza ninguna recomendación, sino que será la Casa Blanca la que tenga que decir qué ruta tomar a partir de ahora. Por ejemplo, en vez de trabajar sólo para el alunizaje, con todo lo que ello comporta, podría optarse por un camino más prolongado pero con objetivos más al alcance de la agencia e igualmente interesantes, como vuelos de circunvalación de la Luna, visita de asteroides, aterrizajes en las lunas de Marte, etc. Con esa misma tecnología, con el tiempo y los recursos suficientes, podría pasarse después a construir una colonia lunar o aterrizar en Marte. En cuanto a seguir volando a la ISS, podría hacerse con cápsulas Soyuz o medios comerciales, como la cápsula Dragon, liberando fondos para prolongar la vida útil de la estación.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Informe Ares

El nuevo cohete Ares-I-X alcanzó la rampa de lanzamiento 39B a las 11:45 UTC del 20 de octubre, después de un viaje de menos de 7 km, durante el cual nunca superó los 1,6 km/h. A las 13:17 UTC, el vehículo quedaba asegurado sobre la plataforma, lo que permitirá el inicio de las actividades de preparación en la zona de despegue (comprobaciones mecánicas y eléctricas). Con un lanzamiento previsto para las 12:00 UTC del 27 de octubre, el personal de tierra debe ahora asegurar que todo está a punto para el experimento de ingeniería, diseñado para validar diversas tecnologías que deberían aplicarse en el futuro Ares-I, en el caso de que la NASA reciba finalmente la autorización para su desarrollo definitivo. Hasta 700 sensores se encuentran repartidos por todo el cohete para obtener información aerodinámica, de funcionamiento, etc. Sólo la primera etapa (un motor sólido de cuatro segmentos semejante al usado en la lanzadera espacial) estará operativa. Sobre ella se encuentra un segmento adicional simulado, así como una maqueta de la etapa superior, de la cápsula Orion y del sistema de aborto en vuelo. La rampa 39B ha sido modificada para recibir al Ares-I-X, mucho más alto que el Space Shuttle. Hacía más de un cuarto de siglo que ningún vehículo nuevo salía del edificio de ensamblaje de vehículos (VAB). El Ares-I-X ha sido preparado en unos cuatro años. El 23 de octubre se celebrará una reunión de la dirección del programa (FTRR) que dará la luz verde definitiva al lanzamiento, así como la fecha en que se llevará a cabo. (Foto: NASA)


martes, 20 de octubre de 2009

Informe Ares

Como estaba previsto, aunque con un ligero retraso, los ingenieros de la NASA iniciaron el traslado del cohete Ares-I-X a la rampa de despegue 39B. El vehículo oruga empezó a moverse a las 05:39 UTC del 20 de octubre, con una duración estimada del “viaje” de ocho horas. Periodistas y espectadores pudieron por fin ver, por primera vez, al vector en todo su esplendor, primero bajo las luces artificiales en medio de la noche, y posteriormente con luz natural conforme amaneció. (Foto: NASA)


lunes, 19 de octubre de 2009

Informe Ares

La NASA retrasó 24 horas el trasladado del cohete Ares-I-X a la rampa de lanzamiento, debido al descubrimiento de una pieza defectuosa en uno de sus subsistemas, que producía un escape de nitrógeno. Una vez reemplazada, la agencia programó la salida del vehículo del edificio de ensamblaje VAB para las 04:01 UTC del 20 de octubre. La operación deberá durar unas siete horas. La dirección del proyecto investigará si el retraso influirá o no en la fecha prevista para el despegue (27 de octubre). (Foto: NASA)


miércoles, 23 de septiembre de 2009

El Ares-I-X Volará el 27 de Octubre

La NASA ha adelantado la fecha del lanzamiento de su cohete Ares-I-X, el prototipo experimental del vector que debería lanzar la futura cápsula Orion. La disponibilidad de las instalaciones de seguimiento y control, responsabilidad de la US Air Force, permitirán un despegue el 27 de octubre. Anteriormente se esperaba un lanzamiento el 31 de octubre. Sin embargo, la NASA sólo dará luz verde definitiva a la nueva fecha tras la revisión de vuelo prevista para el día 23. Mientras tanto, el vehículo permanece completamente montado sobre su plataforma móvil, y espera en el interior del VAB (edificio de ensamblaje de vehículos). Los ingenieros han conectado la alimentación eléctrica de los sistemas, que están siendo chequeados. También se realizarán simulaciones de la cuenta atrás. Si todo va bien, el Ares-I-X será llevado a la rampa 39B el próximo 19 de octubre. (Foto: NASA)


miércoles, 16 de septiembre de 2009

Concluyen las Pruebas con las Desert RATS

La NASA ha concluido dos semanas de pruebas en el desierto de Arizona con dos de sus prototipos de vehículo móvil lunar. Los estudios, llamados Desert RATS (Research and Technology Studies), se han efectuado en Black Point Lava Flow, y han servido para evaluar la tecnología e identificar mejores procedimientos en ambientes extremos. Este tipo de trabajos se realizan con periodicidad anual y en este caso supuso la simulación de una misión de 14 días, durante la cual dos “tripulantes”, un astronauta y un geólogo, vivieron 300 horas a bordo del Lunar Electric Rover, un vehículo diseñado para moverse por la superficie lunar, explorando lugares de interés. Como si estuvieran en la Luna, los dos tripulantes usaron trajes espaciales para salir al exterior y recoger muestras geológicas. El LER no sólo se movió por el terreno, también se acopló a un hábitat simulado, efectuó una misión de rescate y realizó una travesía de 4 días a través de un campo de lava. Se empleó un robot K10 para localizar áreas de interés que después visitó el LER. También se usó el vehículo pesado Tri-ATHLETE (All-Terrain Hex-Legged Extra-Terrestrial Explorer), que transportó el hábitat al que se acopló el LER. Ya hace más de una década que se celebran este tipo de pruebas. Ello ha permitido ensayar un buen número de tecnologías de exploración lunar y de otros planetas que después pueden ser empleadas en el mundo real. (Foto: NASA)


viernes, 11 de septiembre de 2009

Prueba Estática Para el Cohete Ares-I

Cuando aún se discute el camino que deberá seguir el programa tripulado de la NASA en los próximos años, la agencia continúa con sus planes de prueba de los elementos que deberían dar forma al futuro cohete Ares-I. El 10 de septiembre, en Utah, la compañía ATK efectuó un encendido estático de un motor de cinco segmentos como el que debería emplear la primera etapa del citado cohete. Recordemos que el mismo motor, en los aceleradores de la lanzadera espacial, sólo utiliza cuatro segmentos, por lo que es necesario comprobar su comportamiento bajo la nueva configuración. La prueba, llamada DM-1, fue completamente exitosa y sirvió para capturar gracias a 650 sensores una gran cantidad de datos sobre empuje, control de giro, acústica y vibraciones. En base a los resultados, la NASA tiene programada otra prueba similar para el verano de 2010. Además del quinto segmento, el motor utilizó una tobera con una garganta más grande (3 pulgadas adicionales), y modificaciones en la geometría interna del combustible sólido, además de otras mejoras. (Foto: NASA)


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Resultados Preliminares del Comité Augustine

El Comité Augustine, encargado de examinar la actual y futura situación del programa tripulado estadounidense, dio a conocer el 8 de septiembre un informe preliminar que resume las conclusiones a las que ha llegado. A grandes rasgos, confirma lo ya esperado, que el presupuesto disponible en estos momentos imposibilitará a la NASA llevar a cabo su estrategia de regresar a la Luna. Ante tal constatación, el comité ofrece hasta cinco alternativas, sugerencias al presidente Obama, sobre por dónde podría dirigirse el programa tripulado de la NASA durante los próximos años. Por desgracia, cualquiera de las alternativas requeriría una mayor inyección de fondos si se pretende ir más allá de la órbita terrestre. La no actuación, ante la anunciada retirada del Space Shuttle, significaría que Estados Unidos se quedará sin acceso tripulado al espacio durante muchos años. En base al presupuesto propuesto para el año fiscal de 2010, el comité considera que, en una primera opción, sólo sería posible retirar la lanzadera espacial, abandonar la estación orbital internacional en 2015, y desarrollar el cohete Ares-I y la cápsula Orion para alcanzar la órbita terrestre baja. No habría dinero para el desarrollo del Ares-V ni para construir los elementos del programa lunar, a menos que se incrementara el presupuesto para permitir un regreso a la Luna a principios de los años 20. Sin ese incremento, no se espera un viaje lunar hasta los años 30. La segunda opción contemplaría prolongar el uso de la estación espacial, a cambio de abandonar el desarrollo del cohete Ares-I. Ello implicaría que la cápsula Orion tendría que volar a bordo de cohetes comerciales. A largo plazo, podría empezar a diseñarse un cohete pesado Ares-V (Lite) (140 toneladas a la órbita baja frente a las 160 del Ares-V), para futuros vuelos a la Luna (pero sin dinero para las naves necesarias para el alunizaje). Si el presupuesto de la NASA aumentara al menos en 3.000 millones de dólares adicionales al año, y luego, a partir de 2014, según la inflación, el comité plantea otras tres opciones posibles. En la primera, se mantendrían los planes actuales de retirar la lanzadera en 2011, abandonar la estación en 2015 y continuar con el desarrollo de los sistemas Ares-I/Orion y Ares-V/Altair. Ahora bien, no se espera que el Ares-I pueda estar listo antes del 2017, retrasándose asimismo el retorno a la Luna. La segunda opción en el marco de un presupuesto aumentado permitiría extender la vida útil de la estación hasta el 2020 y pensar en volver a la Luna, aunque bajo planes diferentes. Una posibilidad sería retirar el Shuttle como está previsto e iniciar de inmediato el desarrollo del Ares-V (Lite). Es decir, no se construiría el Ares-I y la cápsula Orion tendría que usar cohetes comerciales para volar hacia la ISS. Otra posibilidad sería extender la vida de la lanzadera hasta 2015, y emplear su tecnología para diseñar el cohete lunar pesado, que permitiría llegar a nuestro satélite a mediados de los años 20. Por último, la tercera opción con presupuesto aumentado propone olvidar por el momento el aterrizaje en la Luna, y centrarse en objetivos igualmente interesantes, como alcanzar la órbita lunar, sobrevolar Marte y sus satélites, visitar asteroides, los puntos de Lagrange, etc. La NASA no tendría que construir vehículos de aterrizaje, posponiendo esta tarea para el futuro, sólo cohetes adecuados para enviar la cápsula Orion a estos destinos, ya sea el mencionado Ares-V (Lite), un cohete comercial EELV, o uno derivado de la lanzadera. Todo ello sería posible a partir de mediados de los años 20. Las conclusiones pues, son claras: sin más dinero, la NASA no podrá abandonar la órbita terrestre. Con 3.000 millones de dólares adicionales, las opciones son diversas. En la mayoría de ellas, el actual cohete Ares-I, cuyo primer lanzamiento de prueba estaría muy cercano, podría no llegar a construirse. El Presidente Obama tendrá ahora que examinar las propuestas y tomar una decisión. (Foto: NASA)


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Nuevo Paso Adelante en el Diseño de la Orion

La NASA ha anunciado la finalización de la revisión preliminar del diseño de la cápsula Orion (PDR). Durante el desarrollo de un proyecto de ingeniería como éste, se organizan revisiones periódicas para certificar que el diseño es correcto. Tras el PDR, que culminó el 31 de agosto, la agencia puede proseguir con la fase de diseño crítica, que desembocará en el inicio de la construcción del vehículo. La nave, parecida externamente a la vieja Apolo, pero más grande y mucho más moderna, sufrió un escrutinio intenso durante los últimos meses. Se hicieron multitud de pruebas con prototipos para certificar que podía soportar los tres tipos de misión para los que ha sido concebida: vuelos a la estación internacional, misiones a la Luna de una semana de duración, y permanencias lunares de hasta 210 días. Los equipos responsables de cada subsistema presentaron sus informes, y también se examinó la nave como un todo. (Foto: NASA)


lunes, 17 de agosto de 2009

Informe Ares

Los técnicos de la NASA finalizaron el 13 de agosto el ensamblaje del cohete Ares I-X en el edificio VAB. Con un lanzamiento previsto para el 31 de octubre, su misión será obtener información del comportamiento en vuelo del vehículo, para eliminar incertidumbres en el diseño del Ares-I, el cohete que deberá poner en órbita las futuras cápsulas tripuladas Orion del programa Constellation. El Ares I-X ha sido dotado con más de 700 sensores para recoger datos durante el ascenso en su trayectoria suborbital. El éxito de dicho vuelo, sin embargo, no garantiza el futuro del programa. El Presidente Obama está en el proceso de definir la política espacial tripulada americana para los próximos años, y dicha política podría no incluir un regreso a la Luna, como estaba previsto. Pendientes de las conclusiones finales, ya se sabe que la comisión Augustine, encargada de revisar las opciones disponibles, no cree que estén contemplados los presupuestos adecuados para tal proyecto. La retirada de la lanzadera espacial, el mantenimiento y financiación de la estación orbital internacional, etc., son factores que influirán en la decisión que deba tomar Obama. (Foto: NASA/Dimitri Gerondidakis)


martes, 28 de julio de 2009

Informe Ares

Ya es oficial que la oficina del programa Constellation ha recomendado retrasar el lanzamiento de la misión Ares I-X hasta el 31 de octubre. El vector está siendo ensamblado en estos momentos, y en base a ello, se ha considerado necesario más tiempo para llevar a cabo la tarea con el máximo de garantías. El cuartel general de la NASA tomará una decisión al respecto en breve, pero se espera que dé luz verde a la nueva fecha. En otro orden de cosas, se ha programado para el 25 de agosto el ensayo del primer motor sólido de cinco segmentos del Ares-I. La misión Ares I-X utilizará aún cuatro segmentos, en esencia la misma configuración que los aceleradores de la lanzadera espacial. Los Ares definitivos, en cambio, usarán cinco segmentos para conseguir un aumento del empuje del 7 por ciento, y de un 24 por ciento en el impulso total. El motor de prueba ha sido situado de forma horizontal y anclado al suelo. Será dotado de numerosos sensores para medir su comportamiento durante el funcionamiento. El ensayo durará unos dos minutos. Además del quinto segmento, el motor tiene otros cambios, como un grano distinto en el combustible, una apertura de la tobera más grande, y un mejor aislante. Las carcasas de los segmentos, sin embargo, tienen ya una larga historia. Una de ellas se usó durante la misión STS-1 Columbia. (Foto: ATK)