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martes, 14 de diciembre de 2010

La Voyager-1 Se Acerca al Final del Sistema Solar

En su viaje interestelar, las sondas Voyager siguen midiendo constantemente su entorno y buscando cambios que nos den pistas sobre dónde llega la influencia de nuestro Sol. Ahora, después de 33 años de viaje, la Voyager-1 ha alcanzado una zona del espacio donde no se detecta ya un movimiento hacia el exterior del viento solar. En otras palabras, la velocidad del caliente gas ionizado (plasma) que procede de nuestra estrella ha descendido hasta cero. Según los astrofísicos, eso podría ser debido a que la presión de otro viento, en este caso interestelar, es ya en esta región más fuerte que el solar, lo que impide el avance de este último. El viento interestelar es aquel que predomina en el espacio entre las estrellas. Aunque es posible que su frente sea variable, resulta claro que la Voyager-1 de acerca cada vez más a dicho espacio interestelar, y por tanto a la zona donde el Sol pierde su influencia. Es decir, la Voyager-1 estaría a punto de dejar definitivamente el sistema solar. La sonda utiliza su sensor Low-Energy Charged Particle Instrument para deducir la velocidad del viento solar. En junio, a 16.960 millones de kilómetros del Sol, la velocidad de las partículas cargadas que golpeaban al vehículo coincidió por primera vez con la velocidad de la propia nave. Después de cuatro meses más de mediciones, la velocidad hacia el exterior del viento solar ha continuado siendo cero. La Voyager-1, sin embargo, aún no ha entrado del todo en el medio interestelar. Eso ocurrirá cuando baje la densidad de las partículas calientes y aumente la de las partículas frías. Eso podría ocurrir dentro de unos 4 años, según los modelos actuales. Mientras, la Voyager-2 sigue una ruta diferente y más lenta, por lo que aún tiene que encontrarse con el mismo fenómeno. (Foto: NASA/JPL-Caltech)

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