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miércoles, 23 de abril de 2008

Informe ISS

El análisis de lo ocurrido durante el regreso de la cápsula Soyuz TMA-11, la cual experimentó una reentrada balística, y por tanto anómala, arroja sospechas sobre un posible problema grave. Durante la fase inicial previa a la entrada atmosférica, la astronave se divide en sus componentes principales (módulo orbital, cápsula de descenso con los cosmonautas, y módulo de servicio). En este caso, el módulo de servicio podría no haberse separado inmediatamente, lo que provocó, durante un tiempo, que la nave se orientara de forma incorrecta durante la reentrada. Las cápsulas poseen un escudo térmico en su base, y han sido fabricadas con el centro de masas situado adecuadamente para orientarse bien y resistir así el rozamiento atmosférico. Pero con el módulo de servicio aún unido, la Soyuz habría descendido de forma lateral. No sólo cambió eso la trayectoria de caída, sino que las altas temperaturas afectaron a zonas de la cabina no preparadas para ello. Se alcanzó una desaceleración superior a 8 Gs, algo muy incómodo para unos astronautas que llevaban más de medio año en órbita. El módulo de servicio acabó separándose, y el aterrizaje se realizó de forma más o menos normal, si bien las fotografías de la nave en tierra la muestran más quemada de lo que es habitual. De hecho, se posó en un campo de cultivo que cuando llegaron las fuerzas de rescate, estaba parcialmente en llamas, posiblemente por la temperatura exterior de la cápsula. Incluso se ha hablado de la penetración de humo en su interior. Fueron los habitantes de la zona, que contemplaron el aterrizaje, los que sacaron a parte de la tripulación (Malenchenko salió antes que nadie por su propio pie) y les ayudaron en primera instancia.
Dado que el aterrizaje de su predecesora, la Soyuz TMA-10, podría haber sufrido un problema similar (entonces se habló sólo de un cable que no se separó inmediatamente), los ingenieros están obligados ahora a investigar si existe alguna anomalía en el proceso de construcción del vehículo. Mientras, la NASA no ha emitido un comunicado específico sobre el tema, a la espera de obtener los datos de lo ocurrido, a partir de lo almacenado en el ordenador de a bordo. Ya se ha puesto en marcha una comisión rusa de investigación. (Foto: NASA)