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lunes, 9 de agosto de 2010

La Salida Extravehicular Más Larga

La salida extravehicular llevada a cabo por los astronautas Doug Wheelock y Tracy Caldwell Dyson en el exterior de la estación espacial internacional, el 7 de agosto, acabó siendo la más larga realizada jamás por los miembros de una expedición de la ISS. Los problemas encontrados, sin embargo, frustraron el objetivo de sustituir el módulo de la bomba de refrigerante que dejó de funcionar recientemente y que ha complicado de forma considerable la vida a los tripulantes. Wheelock y Caldwell-Dyson, que tuvieron que improvisar con la ayuda del personal de tierra un plan para reparar la avería, se colocaron sus trajes espaciales y despresurizaron el interior del módulo Quest, saliendo al exterior a las 11:17 UTC. Wheelock se situó en el extremo del brazo robótico Canadarm-2, controlado por Shannon Walker, y se dirigió hacia la zona afectada. Por su parte, Caldwell Dyson, en su primera salida extravehicular (era la cuarta para su compañero), se situaría con más libertad de movimientos, ayudando a este último. Su objetivo sería desconectar la bomba de amoníaco del circuito A, en el segmento S1, colocar un dispositivo para mantener temporalmente la presión en el citado circuito, y sustituir la bomba por otra nueva almacenada en la plataforma número 2, cerca del Quest. El proceso avanzó según lo previsto durante las primeras horas. Se dejó salir el nitrógeno de presurización del circuito para poder desconectar los conductos unidos a la vieja bomba, y el primero de ellos (M4) no ofreció dificultades. En cambio, el segundo (M3), ofrecería continuados problemas. La pieza que actúa como seguro se negó a abrirse, y hubo que utilizar una herramienta para forzarlo. En ese momento, Wheelock detectó un pequeño escape de amoníaco. Consultados al respecto, los controladores en tierra pidieron al astronauta que volviera a colocar el seguro mientras se averiguaba la razón de la fuga. Wheelock encontró entonces más problemas para hacerlo, quizá debido a la presión interna, pero al final lo consiguió. Los expertos le pidieron en ese momento que volviera a mover el seguro, pero la pieza no quiso abrirse. Tras mucho esfuerzo inútil, se le aconsejó esperar a la zona nocturna de la órbita, cuando las temperaturas podrían contribuir a reducirla, pero tampoco tuvo éxito. A continuación, el astronauta se ocupó de los conectores M2 y M1, sin ninguna dificultad. Volviendo al M3, se aplicó un poco de lubricante y finalmente el seguro acabó abriéndose. Por desgracia, el astronauta detectó de nuevo un cierta fuga de refrigerante, y no hubo otro remedio que recolocarlo en su posición primitiva, para evitar su pérdida. Para entonces, la duración de la EVA ya era demasiado larga, teniendo en cuenta que tendrían que descontaminar sus trajes del posible amoníaco que pudiera haberse adherido a ellos, así que se les ordenó regresar al módulo Quest. Sólo hubo tiempo para colocar algo de material aislante en los conectores abiertos. La escotilla se cerró finalmente a las 19:11 UTC. La duración de la EVA fue de 8 horas y 3 minutos. La siguiente salida está prevista para el miércoles 11 de agosto, pero ello dependerá de las decisiones que se tomen. Los ingenieros estudiarán una forma de evitar el escape de amoníaco, que podría ser el resultado de un fallo en dos válvulas internas. En todo caso, parece probable que se necesite una tercera EVA para resolver este asunto. (Foto: NASA TV)

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