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jueves, 28 de diciembre de 2006

Lanzado el Observatorio COROT

El lanzamiento con éxito del observatorio COROT ha marcado la introducción de un nuevo modelo de cohete, el Soyuz-2-1b. Se trata del mismo que se empleará a partir de 2009 desde la base de Kourou, en la Guayana Francesa, y que se ocupará de las cargas de peso medio que son demasiado pequeñas para el mucho más potente Ariane-5.
Las modificaciones efectuadas sobre el vehículo, respecto al viejo Soyuz, son varias. Un nuevo sistema de guiado digital ya ha sido probado en la versión Soyuz-2-1a. Ahora, se ha añadido la otra mejora sustancial, un motor más potente en la tercera etapa (RD-0124).
En su despegue inaugural, el Soyuz-2-1b ha tenido una misión de cierta responsabilidad. A bordo viajaba el telescopio COROT, desarrollado por la agencia francesa CNES, con colaboración de varios países (Austria, España, Alemania, Bélgica, Brasil y la ESA). El lanzamiento ocurrió a las 14:23 UTC del 27 de diciembre, desde el cosmódromo de Baikonur, y fue gestionado por las empresas Starsem y Arianespace. El cohete operó normalmente y tras dos encendidos de su etapa superior Fregat, 50 minutos después del lanzamiento, soltó a su carga en la ruta polar correcta (a 896 km de altitud).
El COROT (Convection Rotation and planetary Transits) es un observatorio pequeño, de apenas 630 kg, pero muy especializado. Si logra sus objetivos, podría aportar varias primicias a la astronomía mundial. Construido por Alcatel Alenia Space sobre una plataforma Proteus, estudiará el interior de las estrellas, pero sobre todo, tratará de descubrir planetas alrededor de ellas. Su telescopio debería permitir encontrar planetas de varios tamaños, incluso rocosos, parecidos a la Tierra.
Durante los próximos dos meses los controladores se ocuparán de calibrar sus instrumentos. Luego, hacia marzo, se iniciarán las observaciones, que deberían durar al menos dos años y medio. En ese tiempo será posible fotografiar al menos 120.000 estrellas parecidas a nuestro Sol, en busca de planetas extrasolares. Una pequeña fracción, un centenar, serán examinadas en busca de vibraciones que pongan de manifiesto su estructura interna.
Una cámara muy sensible equipada con 4 CCDs medirá la luz emitida por cada estrella. Si un planeta pasara por delante de ella (tránsito), la disminución del brillo (eclipse) delataría el fenómeno. En función de la lejanía de sus objetivos, el COROT debería poder descubrir varias docenas de planetas extrasolares rocosos algo más grandes que la Tierra, además de multiplicar los ya conocidos 200 de tipo gaseoso gigante. El único problema es que dichos planetas deben encontrarse cerca de su estrella (tener períodos de traslación de unos 50 días), para que su movimiento aparente pueda ser detectado por el telescopio. No son precisamente éstos los mejores candidatos para poseer vida en su superficie, pero su descubrimiento permitirá a los astrónomos crear un catálogo y realizar cálculos estadísticos sobre las poblaciones de planetas extrasolares que realmente podrían existir en la Galaxia. Los resultados, obtenidos con su telescopio de apenas 30 cm, serán una buena indicación de lo que podrá lograr el Kepler, un observatorio de la NASA que volará en 2008 y que tendrá un telescopio mucho mayor. (Foto: CNES)

COROT

2 comentarios:

McLera dijo...

Buenas y santas,

hasta ahora tu entrada es lo más parecido a la realidad que he leido entre la revista de prensa española.

Vas directo a mi bloglines.

Buen post ...

Manuel Montes dijo...

Gracias Mclera. No es muy difícil, teniendo en cuenta que la prensa española apenas habla de astronáutica. :-) Un abrazo.