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lunes, 4 de agosto de 2008

Falló la Tercera Misión del Cohete Falcon-1

El tercer vuelo de un cohete Falcon-1, la apuesta comercial de la compañía SpaceX, terminó peor que la misión precedente. Un aparente fallo en los sistemas de separación entre la primera y la segunda fases, ocasionó la pérdida del vehículo y de su carga útil. El despegue se llevó a cabo desde la isla de Omelek a las 03:34 UTC del 3 de agosto. Un primer intento horas antes había sido abortado en la propia rampa de lanzamiento, con el motor en proceso de encendido, por la existencia de un parámetro fuera de los límites permitidos. Tras resolver el problema, los técnicos volvieron a preparar el cohete para el despegue, que se inició de forma aparentemente normal. La misión era importante porque la primera etapa fue equipada con el motor Merlin-1C, mejorado respecto a las anteriores oportunidades. Este motor es también el mismo que se empleará en el vector Falcon-9, más potente que su hermano pequeño, del cual se había ensayado con éxito, en posición estática, su primera etapa completa, unos días antes. La transmisión del vuelo se interrumpió sobre los dos minutos y medio, cuando fue anunciada una “anomalía” en el cohete. A bordo se perdieron varias cargas de pequeño tamaño. En primer lugar, el satélite Trailblazer, diseñado por la compañía SpaceDev y que debía actuar como prototipo de una nueva plataforma de respuesta rápida para el Departamento de Defensa. Enmarcado en el programa Jumpstar, pesó 83 kg al despegue y fue construido en tan sólo 5 meses. Además, se hallaban a bordo otras cargas secundarias: dos nanosatélites de la NASA y dos cápsulas Celestis con cenizas de más de 200 personas, incluyendo dos personalidades del mundo “espacial” (el astronauta Gordon Cooper y el actor James Doohan). Los nanosatélites, de tan sólo 3 kg cada uno, tenían objetivos experimentales. El primero, el PRESat (PharmaSat Risk Evaluation), transportaba un diminuto laboratorio biológico, en cuyo interior se estudiaría el crecimiento de diversos microorganismos durante dos meses, en ingravidez. El segundo, el NanoSail-D, debía extender una vela solar para ensayar la técnica de la propulsión fotónica. Los restos de la misión sólo alcanzaron 40 km de altitud, para caer después al Pacífico. A pesar del decepcionante resultado, los dirigentes de la empresa SpaceX han afirmado que están listos para continuar el desarrollo de su cohete Falcon-1. Los dos próximos vehículos están casi a punto para el lanzamiento, aunque lógicamente tendrá que producirse una investigación sobre lo ocurrido. El buen funcionamiento del motor Merlin-1C, al menos, da esperanzas para el futuro ensayo del primer Falcon-9. (Foto: NASA)