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martes, 17 de marzo de 2009

Lanzamiento del GOCE

El satélite GOCE de la Agencia Espacial Europea se encuentra ya en el espacio. Exactamente 24 horas después del anterior intento, frustrado por un problema mecánico en la torre de servicio, el cohete ruso Rockot y su valiosa carga partieron hacia la órbita, en una misión que promete revolucionar nuestro conocimiento sobre el campo gravitatorio terrestre. El despegue se produjo a las 14:21 UTC del 17 de marzo, desde el cosmódromo de Plesetsk. Una órbita después, y tras un segundo encendido de la etapa superior Breeze, el satélite era liberado en la trayectoria esperada, 90 minutos después del lanzamiento. El GOCE (Gravity field and steady-state Ocean Circulation Explorer), un vehículo con aspecto de flecha, distinto a lo que es habitual ya que su trayectoria final (268 km de altitud) se encontrará muy cerca de la zona más enrarecida de la atmósfera y deberá ser lo más aerodinámico posible, está recubierto por células solares, sin paneles solares desplegables. Su coste ha sido de 450 millones de dólares. Tenía que haberse lanzado en septiembre pasado, pero una anomalía en el sistema de guiado de la etapa Breeze-KM recomendó posponer el intento. El Rockot, su cohete, es una adaptación espacial de un viejo misil SS-19. Su potencia ha sido suficiente para colocar a su carga en una órbita polar heliosincrónica preliminar algo más alta, donde pasará unos días mientras se revisan sus sistemas y se calibran sus instrumentos. Después, utilizará su propio motor para reducir la altitud hasta la órbita de trabajo, lo más cerca posible de la Tierra. El GOCE pesa 1 tonelada de peso y es bastante compacto. Su instrumento principal es un gradiómetro que es capaz de medir las variaciones del campo gravitatorio en tres dimensiones y con una sensibilidad sin precedentes. Ello permitirá levantar un mapa del geoide (la superficie de referencia de nuestro planeta), así como de sus anomalías gravitatorias. Esto ayudará a los científicos a conocer mejor su estructura interna (algo conectado a terremotos y volcanes), y a realizar estudios del clima y de la circulación oceánica más avanzados, incluyendo las variaciones del nivel del mar. La misión ha tenido a Thales Alenia Space como contratista principal, encabezando un consorcio de 45 compañías europeas. Su diseño ha sido todo un reto, ya que para ganar sensibilidad se ha tenido que reducir la altitud de la órbita, evitando en lo posible las perturbaciones que causarán las moléculas de aire aún presentes. Esto se ha logrado con el ya mencionado diseño en forma de flecha y una estructura estilizada de 5 metros de largo. Motores iónicos de acción suave se ocuparán de compensar las perturbaciones atmosféricas. GOCE es el primer integrante de la serie Earth Explorer de la ESA. Muy pronto lo seguirán la misión SMOS (en verano) y el Cryosat-2 (finales de otoño). (Fotos: ESA/AOES Medialab)