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jueves, 9 de diciembre de 2010

La Dragon Efectúa Su Primer Vuelo

La primera misión de demostración COTS se llevó a cabo el 8 de diciembre con total éxito. Una cápsula desarrollada de forma privada por la empresa SpaceX, la Dragon, fue lanzada al espacio mediante el segundo cohete Falcon-9, y tras dos órbitas, logró amerizar en el océano Pacífico. Estamos sin duda ante una gesta técnica que podría influir grandemente en el devenir futuro del programa tripulado estadounidense, ya que hasta ese día se ponía en duda la conveniencia de poner en manos de la industria privada y comercial el tráfico de carga y astronautas en dirección a la estación espacial internacional. Si bien aún queda relativamente lejos el día que una Dragon pueda volar con personas a bordo, el hecho de que en su primer vuelo el vehículo haya demostrado todo lo que tenía que demostrar es una muy buena señal hacia lo que podría ocurrir en el futuro. La misión debía haberse iniciado el 6 de diciembre, pero los ingenieros de SpaceX detectaron dos pequeñas grietas en el extremo de la tobera del motor Merlin de la segunda etapa del cohete. Una vez examinada la cuestión se decidió que ello no suponía ningún peligro para la integridad del motor y se reprogramó el lanzamiento para el día 8. La cuenta atrás se reanudó pues el miércoles, pero ésta fue abortada a 2 minutos y 48 segundos del despegue. Se determinó entonces que el cohete se encontraba en buenas condiciones, pero que un fallo en la telemetría durante la activación del sistema de finalización del vuelo recomendaba su revisión. Por fin, con el momento del despegue reprogramado para la siguiente oportunidad de ese día (que dependía de la disponibilidad de la red de satélites de comunicaciones TDRS de la NASA), la cuenta atrás se reanudó y prosiguió ya sin interrupciones. Exactamente a las 15:43 UTC, el gigantesco Falcon-9 despegaba desde la rampa 40 de Cabo Cañaveral y se dirigía hacia el espacio. El ascenso se desarrolló de forma aún más precisa que durante la primera misión del Falcon-9, y culminó con la separación de la cápsula Dragon, totalmente operativa, en una órbita de unos 300 km e inclinada 34,5 grados respecto al ecuador. La nave, en su configuración Dragon C1, había sido preparada para un simple vuelo de demostración y por tanto carecía de paneles solares y de sistema de acoplamiento. Su módulo de servicio también quedó unido a la segunda etapa del cohete, ya que no debería utilizarse. La cápsula, por su parte, utilizó sus motores de maniobra Draco (lleva 18 a bordo) para ensayar maniobras de orientación. Una cámara a bordo mostró dichos movimientos a lo largo de las dos órbitas previstas. Finalmente, el vehículo frenó su velocidad orbital e inició la reentrada. Utilizando su modernísimo escudo térmico y unos paracaídas, acabó amerizando a unos cientos de metros del lugar previsto, poniendo de manifiesto la precisión del descenso. Era la primera vez que una empresa privada lograba recuperar un objeto procedente del espacio. La Dragon fue capturada por las fuerzas de rescate y llevada a tierra, donde será examinada. El completo éxito de la misión fue celebrado tanto por la NASA como por los empleados de SpaceX. Su fundador, Elon Musk, había dicho previamente que había sólo un 60 o 70 por ciento de posibilidades de que todo fuera bien a la primera oportunidad. Sus declaraciones posteriores, eufóricas, señalaron que la Dragon parecía lista para cumplir sus compromisos con la NASA, y que la agencia haría bien en plantearse su uso también como sistema tripulado. La cápsula que está desarrollando la NASA, la Orion, tendrá un precio mucho mayor, y según Musk, la Dragon no tiene absolutamente nada que envidiarle. Su sistema de protección térmico es superior e incluso posee un volumen interno utilizable semejante. Pero SpaceX necesitaría desarrollar antes un carísimo sistema de emergencia, y para ello seguramente precisaría de la ayuda financiera gubernamental. La Dragon tiene 5,1 metros de alto y 3,66 metros de diámetro. Dispone de casi 7 metros cúbicos presurizados y otros 14 sin presurizar, para llevar carga y, en el futuro, pasajeros. En teoría, deberían llevarse a cabo aún otros vuelos de prueba, pero no es imposible que, dado el éxito obtenido, la próxima misión se dirija ya hacia la estación espacial internacional. SpaceX tiene un contrato con la NASA para una docena de misiones de reabastecimiento del complejo orbital. Hay que mencionar también que el vuelo del segundo Falcon-9 sirvió para enviar al espacio varios pequeños satélites. El más importante fue el SMDC-ONE-1, un cubesat de 4 kg para el Ejército estadounidense dedicado a las comunicaciones. (Fotos: NASA/Tony Gray y Kevin O'Connell/SpaceX)

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