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martes, 4 de noviembre de 2008

Informe Phoenix

A pesar de las dificultades, los controladores de la misión marciana Phoenix siguen contactando diariamente con el vehículo, utilizando a los orbitadores Mars Odyssey y MRO como enlace. La telemetría recibida informa a los ingenieros que la sonda se queda sin energía durante las tardes o el comienzo de la noche, y que revive por la mañana, cuando sus paneles solares reciben los rayos solares. Dado que nuestra estrella está cada vez menos tiempo sobre el horizonte, también es menor el que la Phoenix puede dedicar a recargar sus baterías. El polvo en suspensión debido a una reciente tormenta ha agravado además la situación. Los científicos en la Tierra saben que cualquier día podría ser el último, y están intentando obtener toda la ciencia posible del vehículo, dando prioridad absoluta a los datos meteorológicos. El objetivo inmediato es enviar órdenes a la sonda para que, una vez almacenadas en su memoria, sean ejecutadas cada mañana, de manera que la nave tenga algo que hacer inmediatamente después de “despertar”. Si hubiera energía suficiente, la Phoenix tomaría algunas mediciones con el sensor de conductividad, en contacto con el suelo, y tomaría alguna fotografía para ver cómo se acumula la escarcha. Desde su aterrizaje el 25 de mayo, ha cumplido con todos sus objetivos científicos. Su misión mínima de tres meses ha sido superada con creces, y este medio año en el planeta es un regalo para los investigadores planetarios. (Foto: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona)