notesp

lunes, 23 de marzo de 2009

Informe ISS/STS-119

Con la exitosa apertura de los nuevos paneles solares, ocurrida el 20 de marzo, la estación espacial internacional ha conseguido por fin toda la capacidad de generación eléctrica necesaria para el futuro. El sistema completo, compuesto por 33.000 células fotovoltaicas por “ala”, produce 120 kW, de los cuales 30 estarán dedicados a operaciones científicas, el doble que hasta ahora. Los paneles solares, inicialmente plegados para el lanzamiento, se abrieron de forma automática. Primero se separaron unos anclajes, y después se inició la extensión, en dos fases. Cada uno de los dos paneles fue desenrollándose durante aproximadamente una hora, con gran precaución para evitar que se dañaran. La operación fue supervisada visualmente por los astronautas, que usaron ventanas y cámaras para asegurarse de que ninguno de los segmentos quedaba pegado con otro. Este problema, que ha ocurrido en el pasado, puede evitarse con un lento despliegue y un calentamiento apropiado de las estructuras. Después de la exitosa apertura completa de los paneles, la tripulación inició otras tareas, como la reparación del equipo de reciclaje de orina. Mike Fincke y Sandy Magnus reemplazarían una unidad estropeada, la cual sería retornada a la Tierra para analizar su estado. Por su parte, Steve Swanson y Joseph Acaba prepararon el módulo Quest, donde pasarían sus próximas horas de sueño, anticipándose al paseo espacial que deberían realizar al día siguiente. En efecto, los dos astronautas abrieron la escotilla exterior a las 16:50 UTC del 21 de marzo, y se dirigieron inmediatamente a realizar sus tareas previstas. Así, prepararon una plataforma en la que se colocarán nuevas baterías (misión STS-127), instalaron una antena GPS en el módulo logístico presurizado japonés Kibo (se utilizará para la aproximación en septiembre de la nave de carga HTV) y fotografiaron los radiadores de la estación, alguno de los cuales se halla dañado. Sin embargo, Swanson y Acaba tuvieron problemas con el despliegue de la plataforma UCCAS-1, en el segmento P3, y tuvieron que posponer el trabajo. Los ingenieros en la Tierra tendrían que estudiar lo ocurrido y realizar los cambios oportunos en la salida extravehicular que tendría que hacerse el lunes. Por fin, Swanson y Acaba regresaron al interior del módulo Quest (23:21 UTC), completando su excursión de 6 horas y media. Mientras tanto, dentro del complejo, Fincke y Magnus activaron la nueva pieza del procesador de orina, y observaron su funcionamiento, aparentemente con menos ruido que la anterior. El domingo, Fincke pasó muchas horas con la unidad, debido a la aparición de nuevos problemas. Al principio, el sistema mostró un caudal inferior al esperado, al intentar llenar un depósito. Tras un intercambio de depósitos, acabó llenándose. También se efectuó un ensayo “en seco”, durante el cual un micrófono registraría los sonidos, para compararlos con los de la unidad anterior. La NASA dio por fin luz verde a Fincke para una prueba “en mojado”, que duraría unas cinco horas. Paralelamente, Joe Acaba y Ricky Arnold prepararon las herramientas que ambos utilizarían durante la tercera salida extravehicular del lunes, y se encerraron en el módulo Quest para pasar la noche en él. También prosiguieron las tareas de transferencia de suministros desde el Discovery a la estación, y se atendió a la prensa televisiva. El transbordador tuvo que ser utilizado brevemente para modificar la altitud del complejo orbital cuando la NASA informó de la posibilidad de un encuentro con un fragmento de chatarra orbital. La maniobra no implicaría un uso continuado de sus motores, sino que éstos simplemente provocaron un giro de 180 grados en todo el conjunto, colocando al Discovery delante de la estación, según la dirección de marcha. En dicha posición, el rozamiento natural frenaría la velocidad en unos 30 cm/s, lo cual llevaría unas 3 horas, y provocaría un cambio de altitud suficiente para evitar el peligroso encuentro. El resto orbital medía sólo 4 pulgadas y pertenecía a una etapa superior de un cohete chino. Si no se hubiera hecho nada, el objeto habría pasado cerca de la estación durante el tercer paseo espacial. (Foto: NASA)