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miércoles, 7 de abril de 2010

El Discovery Llega a la ISS Con el MARES Español

El procedimiento de revisión del escudo térmico del transbordador Discovery duró varias horas. Los astronautas se turnaron para desplazar los sensores del sistema OBSS (Orbiter Boom Sensor System) por las superficies expuestas al peligro de los impactos durante el despegue, excepto la panza del vehículo, que sería revisada de forma remota por los astronautas de la estación espacial internacional, al día siguiente. Todas las imágenes fueron almacenadas a bordo para su transmisión tras la llegada a la ISS. Por su parte, Rick Mastracchio y Clayton Anderson revisaron durante más de tres horas los trajes espaciales que emplearían para salir al exterior del complejo orbital. En la Tierra, la NASA anunciaba la firma de un nuevo contrato entre las agencias rusa y estadounidense para el continuado envío de los astronautas americanos hacia la estación espacial, en naves Soyuz, tras la retirada de los transbordadores. La NASA pagará 335 millones de dólares adicionales al presente contrato, lo que permitirá enviar y retornar astronautas durante 2013 y 2014. En concreto, volarán astronautas de la NASA en cuatro naves Soyuz en 2013, y regresarán en dos de estos vehículos en 2014. El contrato incluye el entrenamiento y rescate de seis personas. Cada una podrá llevar un máximo de 50 kg durante el despegue, y 17 kg para el regreso, además de 30 kg de basura. Las cifras sugieren un coste de más de 50 millones de dólares por asiento. Una plaza en un transbordador aún es más cara, pero estos vehículos tienen capacidades muy superiores de transporte de carga. En la Tierra continuaron también los trabajos para averiguar por qué la antena de alta ganancia del Discovery no funcionaba. Su no disponibilidad obligaría a la nave a acoplarse a la estación sin ayuda del radar, maniobra para la que su comandante y su piloto se hallaban perfectamente entrenados. El 7 de abril, el Discovery quedó a la vista de la ISS, frente a la cual (a 300 metros de distancia) realizó el habitual giro de 360 grados para que algunos de los inquilinos de la estación (Kotov y Noguchi) pudieran fotografiar la parte inferior de su escudo térmico y otras zonas no accesibles directamente, en busca de daños. Imágenes examinadas en la Tierra ya habían confirmado previamente la separación de un objeto durante el día del lanzamiento desde la cola del vehículo. Se trataba con toda probabilidad de una loseta térmica, y su pérdida no significaba ningún tipo de peligro para el descenso y aterrizaje. El acoplamiento, finalmente, se llevó a cabo a las 07:44 UTC, junto al módulo Harmony. La maniobra se llevó a cabo a la perfección. Tras la revisión del estado de la conexión, todo quedó listo para la entrada en la estación internacional. Durante las siguientes horas, la prioridad para los recién llegados sería unir al módulo logístico Leonardo a la ISS, para poder descargar sus contenidos. Entre ellos se encuentra una pieza de ingeniería notable, construida en España. Se trata del sistema MARES, un mecanismo revolucionario pensado para investigar los efectos de la ausencia de gravedad en la anatomía de los astronautas. El MARES (Muscle Atrophy Research and Exercise System), desarrollado por la empresa catalana NTE-SENER, es otra contribución más de la Agencia Espacial Europea al instrumental científico del módulo Columbus, con la colaboración de la Human Research Facility (HRF) de la NASA. La exposición prolongada del cuerpo humano a entornos donde no hay gravedad provoca atrofia de la masa muscular con pérdida de fuerza en los músculos y osteoporosis por pérdida de calcio en los huesos. En la actualidad, los astronautas que pasan largas temporadas en el espacio practican una serie de ejercicios para contrarrestar estos efectos. Por ejemplo, los habitantes temporales de la Estación Espacial Internacional (ISS) ejercitan sus músculos durante dos horas al día. Para investigar y contrarrestar los efectos de la ausencia de gravedad en la musculatura humana, la ESA ha desarrollado el sistema MARES, diseñado para llevar a cabo estudios en fisiología muscular, neuromuscular y neurológica. El sistema permite investigar la atrofia inducida en grupos musculares tanto de las articulaciones aisladas de tronco y miembros como del conjunto de toda una extremidad. Para ello, aplica un estímulo programable en velocidad o en par/fuerza a once grupos musculares del cuerpo humano, para medir posteriormente la respuesta de par/fuerza y velocidad del sujeto. A partir de los resultados obtenidos, MARES permitirá establecer protocolos efectivos de ejercicios: los propios astronautas podrán monitorizar la eficacia de las series de gimnasia mientras están aún en órbita. Los resultados de la experimentación con MARES aportarán nuevos datos sobre los mecanismos de la atrofia y un mayor conocimiento sobre el sistema neuromuscular, por lo que se espera que sean de utilidad en otras áreas tales como la rehabilitación médica y deportiva, en las que se debe tratar a pacientes con estados de atrofia muscular producidos por parálisis, traumatismos o inmovilizaciones prolongadas. La empresa NTE-SENER ha sido responsable de la gestión del proyecto, del diseño global del sistema, de todas las electrónicas de control, de potencia y de supervisión, y de las partes mecánicas y estructurales, así como del software. Junto con NTE-SENER, las empresas Etel y ABSL y el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallés han participado como subcontratistas de este proyecto. (Foto: NASA TV)