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lunes, 21 de julio de 2008

Informe Phoenix

La sonda Phoenix prosigue sus trabajos de investigación sobre la superficie de Marte. La máxima prioridad reside ahora en el análisis químico de muestras de hielo, uno de los objetivos más importantes de la misión.
Debido a las limitaciones técnicas en la disponibilidad de los hornos, los científicos están pensando muy bien cada uno de los pasos que llevan a cabo. Se efectúan primero simulaciones en tierra, con un duplicado del vehículo, para certificar que cada operación tendrá la mayor efectividad posible. Durante una de estas simulaciones, se llegó a la conclusión de que era necesario ampliar la zona de hielo expuesto (Snow White), y se enviaron las oportunas órdenes al vehículo. El brazo robótico y su pala habían producido un surco de unos 20 por 30 cm, y los nuevos trabajos lo ampliarían en otros 15 cm de largo.
Días atrás, una sonda con forma de tenedor en el extremo del brazo robótico, utilizada para medir la conductividad del suelo, tocó una roca llamada Alice, y el sistema detuvo la operación automáticamente (debe hacerlo cuando se encuentra un obstáculo). Un análisis posterior indicó que el brazo estaba en perfectas condiciones y que podía seguir trabajando de manera normal.
Una de las siguientes tareas fue el uso de una herramienta para “raspar” el suelo. Fue diseñada para arañar en superficies de hielo muy duras, y así obtener material para ser analizado. El raspador se halla en la parte inferior de la pala excavadora, y cuando ésta queda depositada en el suelo, un motor hace girar el mecanismo. El material así obtenido queda listo para entrar en la pala y ser recogido.
La Phoenix usó el raspador el 15 de julio, en dos puntos de Snow White, separados por aproximadamente 1 cm. El hielo duro fue limado y las partículas resultantes quedaron almacenadas en la pala. Las imágenes de su interior muestran claramente el cambio sufrido por el material, que se sublimó con el paso del tiempo. Con el éxito de esta prueba, los científicos ahora podrán recoger la muestra definitiva que se analizará en el instrumento TEGA, sabiendo que habrá suficiente tiempo desde que se recoja el hielo hasta que se lo introduzca en el citado instrumento.
Sin embargo, se decidió efectuar antes una nueva prueba con el mismo método, pero con algunas variantes. Primero se limpiaría el terreno para exponer hielo “fresco”, y luego se duplicaría el número de raspados, de dos a cuatro. Además, la hoja de la pala pasaría a través de los agujeros practicados para recoger la máxima cantidad de material. La toma de la muestra se haría por la mañana, intentando que se perdiese la menor cantidad posible de material debido a la sublimación. (Foto: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona/Texas A&M University)