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jueves, 3 de septiembre de 2009

Informe ISS/STS-128

Después del paseo espacial del día anterior, el 2 de septiembre los astronautas del Discovery continuaron trasladando suministros y equipos desde el módulo Leonardo hasta su lugar de almacenamiento o instalación. Struckow, Ford, Forrester, Hernández y Fuglesang, con la ayuda de Padalka y De Winne, se ocuparon de mover los dos nuevos racks científicos (Fluids Integrated Rack y Materials Science Research Rack-1) y el congelador Minus Eighty-Degree Laboratory Freezer-2 hasta el módulo Destiny, donde fueron instalados. Mientras tanto, Barratt se dedicó a dejar a punto el nuevo habitáculo (el tercero de los cuatro planeados por la NASA), que será utilizado por uno de los astronautas, en este caso el canadiense Robert Thirsk. Este último también contribuyó con el traslado de comida y otros suministros del Leonardo a la estación. Por su parte, Stott prosiguió con su proceso de aclimatación y de familiarización con el que va a ser su hogar durante varias semanas. Junto a De Winne, se entrenó durante un par de horas en los procedimientos a utilizar durante la próxima llegada y acoplamiento de la nave logística japonesa HTV, que será lanzada el 10 de septiembre. Olivas y Hernández participaron más tarde en una entrevista en español con periodistas de la Tierra. Y por último, el propio Olivas y Fuglesang se fueron a dormir al interior del módulo Quest, a presión inferior, para preparar su salida extravehicular del día siguiente. En la Tierra, los técnicos contemplaron durante unas horas la posibilidad de adelantar o retrasar dicha EVA, debido al paso cercano de una etapa superior de un cohete Ariane-5, que podría provocar algo de peligro. Sin embargo, se decidió que no sería necesario efectuar ninguna maniobra, dado que no pasaría a menos de 3 km de distancia. La NASA confirmó que continuaría el seguimiento de la chatarra espacial y que tendría a punto un plan de cambio orbital en caso de que fuera preciso. (Foto: NASA)