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lunes, 7 de junio de 2010

Primer Lanzamiento del Cohete Falcon-9

De resonante éxito puede calificarse el primer lanzamiento del cohete Falcon-9, la principal apuesta de la compañía privada SpaceX para los próximos años en los que aspira a enviar carga y astronautas a la estación espacial internacional, y a lograr un importante papel en la arena de los lanzamientos comerciales. A pesar de los riesgos habituales en toda misión inaugural, que hacían que la propia compañía fuera muy conservadora a la hora de juzgar las oportunidades de éxito que tenía a su alcance, el despegue del Falcon-9 se desarrolló de forma casi perfecta, con sólo alguna pequeña anomalía que no afectó al resultado final de la misión y que será resuelta fácilmente para futuros lanzamientos. SpaceX tenía disponible una ventana de cuatro horas en Cabo Cañaveral. Su primer intento fue retrasado debido a problemas en los sistemas de telemetría, y el reloj de la cuenta atrás quedó detenido en T-15 minutos durante bastante tiempo. A las 17:30 UTC del 4 de junio, el proceso de encendido de los nueve motores Merlin-1C de la primera etapa fue abortado debido a una lectura fuera del rango esperado, y el reloj volvió a la posición T-15. Los técnicos revisaron la cuestión y decidieron que podían dar luz verde a la partida del cohete. A las 18:45 UTC, muy cerca del cierre de la ventana, se alcanzaba el segundo cero y el cohete despegaba de su rampa SLC-40. Las imágenes de la cámara a bordo del vehículo mostraron claramente el ascenso, con un funcionamiento de la primera etapa perfecto y muy estable, la separación de ésta y el encendido del motor de la segunda etapa, que funcionó para alcanzar la velocidad orbital. Hacia el final del primer encendido resultó aparente que el vector giraba cada vez más deprisa alrededor de su eje longitudinal, sin que este movimiento pudiera ser corregido, pero ello no afectó a la actividad de la etapa ni a su capacidad de alcanzar el espacio como estaba previsto. Se alcanzó pues la órbita programada, con una ínfima desviación. Para demostrar su reencendido, se ordenó poco después que el motor Merlin-1C Vac de la etapa superior se activara durante unos instantes, convirtiendo a su órbita en ligeramente elíptica. Todos los objetivos principales de la misión quedaban cumplidos. El primer Falcon-9 transportaba una maqueta de la cápsula Dragon (Dragon Qualification Unit) para simular su presencia en posteriores misiones. No tenía que ser separada de la segunda etapa. Por su parte, la primera etapa del cohete, que SpaceX quiere reutilizar más adelante, fue destruida sin embargo durante la caída y sobre el mar. En esencia, el vuelo cumplió con las mejores expectativas, y permite augurar que la empresa está bien situada para cumplir sus acuerdos con la NASA en lo que se refiere al programa COTS, que debe enviar cápsulas Dragon hacia la estación espacial con suministros. De hecho, la próxima misión de un Falcon-9, que puede satelizar casi 10 toneladas en órbita baja, pondrá en el espacio a la primera Dragon real, quizá durante el verano. Su objetivo será liberarla para su vuelo en solitario y, tras tres revoluciones, ensayar el aterrizaje para su recuperación. En un vuelo posterior, una cápsula de este tipo se acercará a la ISS y será capturada por su brazo robótico. Las Dragon han sido asimismo diseñadas para poder llevar hombres a bordo, pero para ello sería necesario instalar un sistema de escape de emergencia durante el despegue. El coste de tal sistema queda fuera de las posibilidades de SpaceX (podría costar entre 300 y 1.000 millones de dólares, duplicando el coste del desarrollo de los cohetes Falcon-1 y 9), de modo que depende de la decisión que pueda tomar el Congreso sobre el asunto de enviar astronautas en vehículos comerciales. (Foto: SpaceX)

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