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jueves, 10 de septiembre de 2009

Hace 50 Años (48): Luna-2

El fracaso anterior propicia que Korolev ordene preparar de inmediato otro cohete 8K72 y la correspondiente sonda E-1A, lista para volver a intentar un impacto contra la Luna. La cuenta atrás llegó al momento crítico el 9 de septiembre y los motores de la etapa central (8D75) empezaron a rugir buscando el empuje óptimo. Pero fue inútil: el conjunto acabó apagándose de forma prematura. Los demás motores, en los aceleradores, actuaron a media potencia esperando el momento adecuado para incrementarla, durante unos 20 segundos. Finalmente, debido al fallo de los motores del Bloque A, el despegue tuvo que ser abortado. Sin querer dejar escapar la ventana de lanzamiento, el cohete defectuoso (8K72 I1-7) fue retirado y en su lugar se colocó su vehículo de reserva (8K72 I1-7B). Demostrando la pericia de los técnicos, todo estuvo listo en dos días, y el 12 de septiembre de 1959, el Luna-2 parte en dirección a su objetivo. En esta ocasión la puntería no fallará: tras un viaje de 33 horas, la sexta sonda E-1 (E-1A) impacta entre los mares Imbrium y Serenitatis, en el cráter Autolycus. El choque de la nave de 390 kilogramos de peso se efectúa a unos 3 kilómetros por segundo, como si de un meteorito artificial se tratase. Aunque no se esperaba que la sonda sobreviviera al impacto, se han tomado las medidas necesarias para que, tras el choque, dos pequeñas esferas blindadas, abiertas y troceadas en una forma conveniente por la brutal embestida, se esparzan sobre el polvo lunar. Cada uno de los pedazos, pentagonales, contiene el escudo de la URSS y su distribución aleatoria a lo largo de la zona de alunizaje será un modo de conmemorar el evento. Quizás algún día, astronautas de la Tierra puedan alcanzar la zona del impacto (1 grado Oeste, 30 grados Norte) y recuperar alguno de los históricos pedazos. Antes del desenlace, los experimentos que el Luna-2 lleva a bordo funcionan según las expectativas depositadas sobre ellos. El microclima mantenido en el interior de la esfera instrumentada posibilita la utilización de los equipos tal y como si éstos estuviesen actuando en la Tierra (temperatura constante, presión normal). En esta ocasión, el mundo se halla ya preparado para una sonda soviética (se conocen los momentos apropiados durante los cuales una nave puede volar hacia la Luna), de modo que se obtienen numerosas fotografías de ésta y de la nube de vapor de sodio esparcida por la etapa superior Block-E en su camino hacia la Luna (a 150.000 km de la Tierra y consiguiendo un diámetro de 650 km). Además, los radioaficionados más equipados consiguen captar las señales telemétricas emitidas por el transmisor de a bordo. Las antenas de seguimiento occidentales que no están ocupadas siguiendo a otros vehículos dedican asimismo su atención al Luna-2, sobre todo en su fase final, cuando el pequeño altímetro albergado en el interior de la sonda va desgranando uno a uno, radiándolos hacia la Tierra vía transmisor, los emocionantes momentos del descenso y posterior impacto. Durante todo el viaje, el Luna-2 se ha mantenido ocupado efectuando observaciones sobre la naturaleza de los rayos cósmicos, así como de los componentes de una supuesta sustancia gaseosa de carácter interplanetario. Los detectores de micrometeoritos, por su parte, intentan averiguar si su peligrosidad podría impedir el vuelo humano al espacio. Las experiencias científicas, que también incluyen la medición de la radiación en los cinturones de Van Allen, se interrumpirán con el ya relatado choque, aunque bastarán para determinar que la Luna no tiene un campo magnético ni cinturones de radiación parecidos a los de la Tierra. También se sugiere la existencia de un flujo de energía (el después llamado viento solar), el cual necesitará un estudio posterior más profundo. El Luna-2 se estrella contra la superficie selenita a las 0 horas, 2 minutos y 24 segundos del día 15 de septiembre, hora de Moscú, convirtiéndose en el primer objeto terrestre que alcanza un mundo alejado y distinto al nuestro. Observatorios húngaros y suecos anuncian que han contemplado los escombros lanzados por el impacto hacia el espacio. Las fotografías muestran una zona oscura en el punto de destino, una mancha que se muestra visible durante unos dos minutos. La Luna se encuentra en esos momentos a 384.411 km de la Tierra. Los soviéticos, sin duda, lo han hecho bien. Se han perdido el centro matemático de la Luna por apenas 450 km. Estamos en 1959 y la aventura espacial no ha hecho sino comenzar. El desequilibrio entre las dos superpotencias parece acentuarse y ello no parece pasar desapercibido para nadie. Por si quedara alguna duda, los soviéticos serán mucho más abiertos esta vez. La ocasión lo vale, estamos ante ¡el primer artefacto construido por manos humanas que ha alcanzado un cuerpo extraterrestre! Se ofrecerá abundante información sobre la misión y se proporcionarán parte de las características físicas del vehículo. La euforia embarga a los soviéticos, y no sólo a los que han participado en el proyecto. La misión del Luna-2 ha coincidido con la primera visita de estado de Khrushchev a los Estados Unidos. El vehemente político explotará en lo posible el acontecimiento y regalará a Eisenhower una réplica de las esferas conmemorativas troqueladas que esparcieron sus contenidos sobre la superficie lunar. Los buenos resultados propagandísticos aconsejan continuar adelante con el plan. Y el siguiente punto en el calendario es claro: volver a nuestro satélite, esta vez para fotografiar su cara oculta. El fracaso del desarrollo del cohete 8K73 obligará a replantear la configuración de la siguiente sonda, pero en esencia, sus capacidades se mantendrán intactas. (Foto: NASA)
-Número de Lanzamiento COSPAR: 1959-Xi 1
-Número SSC: 00114
-Hora de Lanzamiento: 06:39:42 UTC
-Zona de Lanzamiento: Baikonur NIIP-5 LC1
-Nombre de la Carga Util: Luna-2 (E-1A No. 6) (AMS Luna-2)
-Masa al despegue: 390,2 kg.
-Organización Responsable: NII-88 (URSS)
-Lanzador: 8K72 (Vostok-L) (I1-7B)
-Orbita Inicial: Trayectoria de escape heliocéntrica.