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lunes, 7 de septiembre de 2009

Informe ISS/STS-128

Después de la jornada protagonizada por la segunda salida extravehicular, y alcanzado el punto medio en su misión, la tripulación del Discovery disfrutaría por fin de un merecido descanso de varias horas. Por la tarde del 4 de septiembre, y después de una rueda de prensa de 40 minutos, regresaron a la actividad, uniéndose a sus compañeros de la estación en el proceso de traslado de suministros. También se iniciaron los preparativos para la tercera y última EVA, poniéndose a punto los trajes espaciales y la esclusa de salida. Olivas y Fuglesang, protagonistas de la excursión, pasarían la noche en el interior del módulo Quest. Su trabajo en el exterior, sin embargo, sería algo diferente a lo que el plan de vuelo predecía. Durante la segunda EVA, Olivas y Fuglesang descubrieron que unos cables en el sistema de acoplamiento PMA-3, pertenecientes al sistema de calentamiento, se hallaban en una configuración incorrecta, configuración que impediría su reposicionamiento, tal y como estaba previsto durante la tercera salida. Mientras los ingenieros estudiaban la situación, esta tarea fue eliminada del plan de trabajo de los dos astronautas. Los especialistas comprobaron posteriormente que había una discrepancia entre la orientación real del PMA-3 y la contemplada con anterioridad, algo que no supone ningún problema pero que obligará a hacer cambios. Danny Olivas y Christer Fuglesang salieron al exterior el 5 de septiembre, permaneciendo allí 7 horas y 1 minuto, y llevaron a cabo la mayoría de los trabajos previstos. Instalaron un sistema de unión para cargas útiles en la estructura de la viga central, que se usará en el futuro, reemplazaron un dispositivo que mide la orientación de la estación, esencial para los giroscopios, cambiaron un módulo de control de energía, instalaron dos antenas GPS y retiraron un cable auxiliar en el módulo Unity. Sin embargo, no pudieron conectar dos cables de aviónica que tendrán que ser unidos al módulo Tranquility, cuando éste sea enviado al complejo. Los conectores correspondientes no encajaban bien y se dejó la tarea para otro momento. En los momentos finales de la excursión, Fuglesang notó que la cámara y las luces de su casco se habían soltado, y Olivas le ayudó a unir un cable al equipo para que no se perdiera o dañara. De regreso al interior del Quest, se revisaron los anclajes para comprobar su estado. Los demás astronautas, mientras tanto, continuaron el proceso de vaciado y llenado del módulo Leonardo, además de revisar uno de los 16 tornillos que aseguraban su unión a la estación, el cual no funcionó correctamente. Por otro lado, se abrió un filtro en el sistema de generación de oxígeno, reemplazado poco antes de la llegada del Discovery, y se descubrió que se hallaba bloqueado en casi un 80 por ciento, por lo que fue cambiado. La tripulación tuvo más horas libres el domingo, habiéndose completado la mayor parte de los objetivos de la misión. Finalizada la transferencia de suministros y resultados entre la estación y el módulo Leonardo, todo quedó a punto para cerrar la escotilla de este último y su traslado a la bodega del Discovery. También se realizaron varias entrevistas con periodistas y representantes políticos en la Tierra. (Foto: NASA)