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lunes, 16 de junio de 2008

Informe STS-124

El último día de estancia en órbita del transbordador Discovery estuvo dedicado a preparar el vehículo para el aterrizaje. Se guardaron equipos y herramientas y se despejó la cabina. Se probaron además los sistemas de control aerodinámico y el de propulsión, y se instaló el asiento reclinado para que Reisman pudiera soportar mejor el retorno a la gravedad, tras varios meses en el espacio.
La NASA dio luz verde al aterrizaje tras analizar los datos procedentes de la última inspección del escudo térmico del Discovery. Los expertos también examinaron fotografías enviadas por las cámaras, que mostraban un objeto alejándose del vehículo, el viernes por la mañana. Dicho objeto se separó del Discovery durante las pruebas de los sistemas de aterrizaje. Se concluyó que se trataba de uno de los clips de sujeción de las losetas térmicas que protegen la cola de la astronave, en una zona que sólo es necesaria durante el despegue. Sin preocupación alguna por el incidente, sólo la meteorología podía afectar a la hora del descenso, pero las predicciones también eran positivas.
El Discovery tendría dos oportunidades de aterrizaje en el centro espacial Kennedy, durante el mediodía del sábado 14 de junio: a las 15:05 UTC y las 16:50 UTC. La primera fue suficiente: durante la órbita 217, se inició la reentrada, y la nave descendió normalmente hacia Florida. Se posó en la pista número 15, completando así un viaje de casi 10 millones de kilómetros, 13 días, 18 horas, 13 minutos y 7 segundos, y habiendo instalado la pieza principal de la contribución japonesa a la estación espacial internacional. Garrett Reisman volvía además a la Tierra, tras 95 días en el espacio, 90 de ellos en el complejo orbital.
El Discovery será ahora preparado para su próxima misión, prevista para principios de 2009 (STS-119), durante la cual transportará el último par de paneles solares gigantes. (Foto: NASA/Kevin O'Connell)