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lunes, 2 de junio de 2008

Informe Phoenix

Fotografiar de inmediato la zona sobre la que aterrizó la sonda marciana Phoenix resultó ser una muy buena idea. Los gases del sistema de propulsión que sirvió para frenar el descenso, actuaron como una especie de escoba que frotó la superficie. Los científicos estaban interesados en ver qué efectos había tenido ello sobre el suelo. Pues bien, con el brazo robótico extendido, se utilizó su cámara para ver lo que había bajo la nave, y las primeras imágenes mostraron ya lo que parece una pequeña zona de hielo expuesta, cerca de una de las patas. Los especialistas aún no están del todo seguros de su naturaleza, pero todo indica que se trata de un objeto duro, muy probablemente hielo, aunque también podría ser una roca plana. Pendientes de conseguir imágenes en color y otros datos, se empleó el brazo robótico para obtener más información básica desde otros ángulos. El tiempo también es importante, porque en su transcurso, si es hielo expuesto, éste se volverá más brillante cuando el vapor de agua atmosférico se congele sobre él. Encontrar hielo casi en la superficie es una muy buena noticia, ya que facilitará los estudios previstos. Sin embargo, no todo es positivo durante esta fase de la misión. El TEGA, el instrumento que se ocupará de calentar y analizar las muestras, dio síntomas durante las pruebas iniciales de sufrir de forma intermitente un pequeño cortocircuito en la sección del espectrómetro. Sin embargo, las primeras investigaciones sugieren que los ingenieros podrán superar el problema sin demasiadas dificultades. Mientras, el brazo robótico de la Phoenix siguió moviéndose y durante la sexta jornada en Marte (31 de mayo) tocó por primera vez el suelo, dejando una huella a la que han bautizado como Yeti. También se fotografió otra vez la posible placa de hielo bajo la nave, llamada ahora “Snow Queen”. Tiene una superficie suave, con capas visibles y algunas cavidades redondeadas. (Foto: NASA/JPL-Caltech//University of Arizona/Max Planck Institute)